Publicado: 4 de Marzo de 2015

La Procesionaria es una oruga que habita en los pinos y cuyos nidos son blancos y de aspecto aterciopelado, siendo muy común que estos sean arrastrados por el viento y caigan al suelo, estando al alcance de tu perro.
Los perros se afectan por contacto directo con los pelos que envuelven la piel de la procesionaria, que se clavan en zonas sin pelo para liberar el veneno.
La zona generalmente más afectada en los perros es la boca, sobretodo la lengua, porque suelen lamer las orugas. Aunque también pueden tragárselas, con lo cual la zona afectada es más amplia, laringe, faringe e incluso estómago, siendo el daño mayor.
Si tu perro ha sido afectado por la procesionaria, los síntomas que observaremos serán: hipersalivación, sobreexcitación, prurito facial, lengua inflamada (pudiendo llegar a inflamarse toda la cabeza) vómitos, cambios de coloración y formación de grietas de la lengua. Estas lesiones si no se tratan a tiempo van evolucionando hasta que se produce una necrosis del tejido que termina cayéndose (es decir, se puede caer un trozo de lengua)
Así que ante la mínima sospecha de que tu perro haya podido estar en contacto con estas orugas, no dudes en ponerte en contacto con un veterinario lo antes posible.